lunes, 12 de julio de 2010

El PP de Baleares se compromete a ‘jubilar’ a toda la vieja guardia de Matas

Antonia Ordinas y Paula Roselló

Jaume Matas no sólo es pasado, sino un apestado para las filas populares baleares. José Ramón Bauzà, presidente del PP de Baleares, está decidido a extirpar todo lo que huela a Matas y su equipo en el Govern. Bauzà jubilará a toda la vieja guardia del PP de las Islas si en mayo de 2011 arrebata a Francesc Antich el sillón del Consolat de la Mar, la sede del Ejecutivo balear.
“Hay que renovar el equipo al completo y mirar hacia adelante. Tenemos gente muy buena de veintitantos o treinta años que viene con fuerza y con ellos vamos a contar”, cuentan a El Confidencial fuentes próximas al PP de Baleares. Bauzà está convencido de que ninguno de los consellers de Matas puede tener cabida en un hipotético Govern, aunque no quiere desvelarles su intención por temor a una rebelión.
Sus encuestas internas les conceden mayoría absoluta, a pesar de la corrupción generalizada liderada por el ex ministro de Medio Ambiente, implicado en el caso Palma Arena. Una de las claves para mostrar su optimismo (soterrado, sin exhibición) reside en Unió Mallorquina (UM), el partido que controlaba Maria Antònia Munar. Confía el PP en que UM no superará el 5% de los votos y así evitar la alianza con los uemitas mallorquines, el partido bisagra de Baleares.
Descartada ya la convocatoria de elecciones anticipadas que barajó el PSOE-PSIB tras perder los apoyos de UM y la dimisión de Munar como presidenta del Parlament por la Operación Maquillaje, los populares creen que de aquí a los comicios del próximo año habrá tiempo para que los casos de corrupción se vayan resolviendo. Se muestran confiados en una bolsa de votos “muy fiable” (“Baleares siempre ha sido conservadora”). Más ventajas: Rodríguez Zapatero cotiza a la baja y Xisco Antich no se podrá beneficiar ya del impulso zapaterista que le benefició en 2007, confían.
Bauzà, que compatibilizará hasta final de legislatura la Presidencia del partido con la Alcaldía de Marratxí, localidad limítrofe con Palma, se dispone incluso a contar para su equipo con Carlos Delgado, alcalde de Calvià, el municipio más turístico de Baleares. Delgado, que no repetirá como primer edil calvianer, perdió el pasado mes de marzo el liderazgo del PP de las Islas. Bauzá le venció (70% frente al 30%) y le ofreció una vicepresidencia. La aceptó y ahora ha enterrado el hacha de guerra contra su contrincante.
En el partido pensaban que Delgado intentaría ponerle zancadillas a su ahora jefe. “Nos ha sorprendido. Carlos está con nosotros”, señalan fuentes del PP. Incluso no descartan que éste se convierta en uno de los consellers (podría ser vicepresidente) si el PP recupera la Presidencia del Govern. Bauzà copió del alcalde de Calvià el planteamiento de que el catalán sea “un mérito y no un requisito para trabajar en Baleares”, como declaró el alcalde de Marratxí a este diario en septiembre de 2009.
Lo que tiene de sobra Delgado (muy directo, siempre sincero, radical en sus criterios) le falta a Bauzà, siempre comedido en sus declaraciones públicas. No comete errores, pero mantiene un discurso encorsetado, nada fresco y espontáneo. El presidente del PP es el número 1 de la derecha de las Islas, pero aún le falta mucho recorrido para convertirse en un líder, aunque no se hable con Matas y tenga que aguantar a ex consellers que engrosarán dentro de un año las listas del INEM político de Baleares.