jueves, 9 de junio de 2011

Antoni Ferrer Abárzuza: «He documentado 1.700 esclavos en Ibiza desde 1273 a 1600»



Ferrer Abárzuza pone al descubierto una parte de la historia de la isla muy poco conocida: el papel de los cautivos o esclavos durante la Edad Media. Sin ellos no hubiese sido posible extraer la sal de ses Salines o construir buena parte de las obras públicas de la época. Su tesis ´Captius o ´esclaus´ a Eivissa (s. XIII-XVI)´ ha merecido un sobresaliente ´cum laude´.

IBIZA | LAURA FERRER ARAMBARRI El historiador Antoni Ferrer Abárzuza (Ibiza, 1970) revela en ´Captius o ´esclaus´ a Eivissa (s. XIII-XVI)´ cómo funcionaba el ciclo comercial que trajo a la isla a más de 1.700 cautivos en cuatro siglos. La semana pasada defendió su tesis doctoral, que ha merecido un sobresaliente cum laude.

—¿Quiénes fueron los cautivos de Ibiza? ¿A qué se dedicaban?
—La mayoría de cautivos en Ibiza eran moros, sardos y griegos y también procedían de dos colonias genovesas en el Mar Negro. Las tres cuartas partes de cautivos fueron hombres. Tenían un calendario muy preciso con todas la actividades que debían hacer: cuándo tocaba ir a vendimiar, a recoger la sal, a ir a por leña, a hacer obras en casa o alguna obra pública de la Universitat. Era todo un trabajo tener cautivos. Los dueños tenían que hacer que generasen moneda. Si no te daban dinero no amortizabas el gasto que habías hecho comprándolos. Necesitabas también dinero para comprar el recambio de ese cautivo cuando se hacía viejo.

—¿También los utilizaban en obras públicas?
—Precisamente la mayor parte de la documentación es la de obras públicas en las que trabajaban cautivos alquilados por sus dueños. Ahí sí hay jornales apuntados, cuántos cautivos había en cada cuadrilla, cuántos eran libres, cuántos ´semaneros´... En las cuadrillas de trabajo eran todos cautivos. Solo eran libres el maestro de obras, el carpintero... Los demás, los que transportan el material, los que hacen el trabajo duro, con mulas o sin mulas, son cautivos. En las murallas renacentistas de Ibiza los que estaban más frecuentemente en la obra eran cautivos.

—¿Todo el jornal se iba a sus dueños?
—Excepto en el caso de los ´semaneros´. Si el dueño decide, en un momento dado, que su cautivo ya tiene 35 años ó 40 y ya está mayor decide ponerlo ´en semana´. Ha sido tratado como un animal, como una mercancía, pero llega un día en que aparece en documentos notariales. ¿Por qué? La interpretación de algunos historiadores ha sido ¡qué buenos que son los señores, que hacen un contrato a sus cautivos para que se puedan liberar algún día pagando por ello! No, no, el dueño decide que hay que jubilarlo y por eso lo ´libera´. Se va al notario con el cautivo, que hasta entonces había sido una cabeza, como las cabezas de ganado, y pasa a tener una personalidad jurídica. Le obligan a pagar durante ´x´ tiempo una cantidad fijada por el dueño semanalmente. Cuando haya pagado el total de la cantidad será libre y, mientras tanto estará ´libero´, libre pero no del todo. El dueño consigue quitarse de en medio al cautivo, que ya no es tan productivo, y pasa a trabajar por su cuenta pero sujeto por un contrato legal. Si lo incumple, le irá a buscar la justicia. Además hay unos avaladores, que son otros ´semaneros´. Si se fuga son los otros los que responden por él.

—Es un control absoluto.
—Están en una red, si uno se fuga los otros responderán por él y aumentarán los años en los que tienen que estar pagando.

—¿Cuántos años necesitaban para liberarse?
—No hay muchos documentos notariales, pero serían entre dos y diez años. Después podían volver a sus países o podían quedarse.

—¿Por qué eran necesarios los cautivos?
—Los payeses no generaban jornaleros, no había unas personas buscando trabajo. La colonización tras la reconquista se hizo con señores que se beneficiaron de tierras. Hicieron venir payeses de Mallorca, que se instalaron y se asentaron con sus familias. Trabajaban en el campo y ya está. No hay personas francas que trabajen en lo que quieren los señores, que es tener manos para cultivar la tierra o recoger la sal. Sin cautivos no hubiese sido posible recoger la sal de ses Salines. Había muy pocos cautivos en manos de payeses ricos, solo en Benimussa o en Can Mosson de Balàfia... En el XVI hay cuatro payeses que tienen cautivos.

—¿Cuántos cautivos pasaron por Ibiza?
—He documentado 1.700 esclavos desde 1276 a 1600. Los propietarios de estos esclavos fueron entre 60 y 100. Había sagas de familias que tienen cautivos durante siglos como los Francolí o los Llobet...

—¿Cómo vivían los cautivos?
—Hay poca documentación. Benedetto Bordone tiene un texto en el que dice que en ses Salines de Ibiza había muchos esclavos que solo comen «pan que cruja», no van tapados excepto «donde hay que tapar» y el dueño les da con «una verga de ferro» cuando no trabajan. Dibuja un panorama un tanto... Está documentado que el castigo era en moneda y, si no pagaban, recibían 50 ó 100 azotes. En otro documento de ses Salines dicen que de noche debían quedarse encerrados en torres o en cisternas subterráneas. Esto te va dando indicios de que el trato... en fin. En Mallorca está documentado que cuando había una peste casi todos los que mueren son esclavos, sobre todo por la mala alimentación. Realmente a los esclavos se los acabaron, no se ´criaban´ porque no era rentable, se iban muriendo.

—¿Existía la esclavitud sexual?
—Los esclavos hacen de todo. En el siglo XVI hay libros de bautismos y hay niños que claramente son hijos del dueño y la esclava. A veces lo pone y otras dice que es hijo o hija ´del espíritu santo´. Hay un caso de la hija de una cautiva y un señor, al comienzo del siglo XV, que hereda una fortuna importante de su padre, que era dueño de su madre. Por otra parte, la sodomía estaba penada con la muerte en la Edad Media, pero si se daba un caso con un esclavo era difícil de saber. Los señores de Vila eran los dueños de los esclavos pero también dominaban los resortes del poder. Oficiales municipales tenían que cuidarse de que los cautivos no se escapasen. Si un cautivo roba recibe 50 azotes pero el dueño no es castigado, aunque sea su propiedad. 
(...)